Efecto Closet. Organizando el armario de tu mente.

Organizar tu armario no es una cuestión fácil: repleto de jeans viejos, camisas pasadas de moda, suéteres con alguna que otra pelotilla, y mucha ropa interior desbaratada. Vaya paliza, me da pereza. Pero, deberíamos cuestionarnos otro tipo de hechos, ¿es la pereza lo que te impide ponerte a ello?… Vayamos más allá, ¿es simplemente “ordenar el armario”? ¿o existen razones condicionadas por tu estado de ánimo? La respuesta es Sí. Según algunos estudios realizados por la profesional del orden Regina Leeds, todo esto es una llamada en alerta de nuestra mente.

Ordenar supone un proceso cognitivo muy elevado, es decir, tu mente tiene que trabajar mucho para poder organizarse. Y además, ¡influye tu estado emocional! Sí sí, lo que lees, para organizar tres camisetas tu cerebro y tu estado anímico tienen que trabajar juntos. Nada sencillo, ¿eh?

Desglosemos algunos de estos factores:

La indecisión es el primer obstáculo que nos encontramos. Requiere de mucha concentración y capacidad para clasificar tus conjuntos. OMG, no se si tirar esta chaqueta, y dónde coloco los jeans, y ahora no me queda espacio para guardar los cinturones… qué horror! No se trata simplemente en saber cómo hacerlo… sino ¿cuándo, por qué, para qué? ¿Consejo? Hazte un boceto inicial.

La nostalgia es otro punto fuerte. Este estado de ánimo puede hacer que la limpieza se haga infinita. Una eterna lista de recuerdos, regalos de tu juventud, momentos inolvidables con tu top de “Ramones”, etc. La memoria puede jugarte muy malas pasadas, incluso hacer que cometas errores imperdonables. ¿Consejo? piénsate muy bien cuándo hacer tu estupenda limpieza de closet y escucha música cañera para olvidar lo demás.

La ansiedad es un factor que llama a los “demonios” para que se pongan contigo a organizarlo todo. Sacan lo peor de nosotros, y de aquellos que viven contigo (vuelven preguntarte: ¿por qué no tiras eso ya?) por lo que seguimos guardando esa chaqueta vieja, con las mangas rotas y que no utilizamos, aunque seguimos dándole un hueco en nuestro “armario de la mente”. Está claro que está relacionada con alguna etapa de nuestra vida de la que nos cuesta deshacernos. ¿Consejo? Si se trata de una prenda muy especial sigue dejando ese espacio en tu mente. Las personas estamos hechas de recuerdos y eso es lo más bonito del mundo.

El tiempo. No es un estado mental ni un proceso cognitivo pero repercute mucho. No hagas limpieza si crees que no tienes tiempo suficiente porque esto si que te puede crear un poco de tensión mental. Actividad sin terminar = cerebro irritado. No es por nada, es que cuando vuelvas a entrar en esa habitación y veas que está patas arriba, entrarás en tu estado de “mala leche” “me como al que me diga algo” “no quiero escuchar el TE LO DIJE”. ¿Consejo? No hagas planes hasta que termines.

A esto le llamo yo trabajo duro. Eliminar, clasificar, organizar, etc. Y ¿sabes qué? Puede que estas características vengan heredadas, pero lo que realmente importa es que se pueden cambiar, y podemos llegar a ser todo un genio del orden. Así que la próxima vez que quieras ordenar tu closet piénsatelo dos veces. Aclara tu mente antes de arrasar con él (mejor si lo tienes siempre ordenadito). Eso sí, cuando terminas tu limpieza y ves tu armario como nuevo, tu cerebro comienza a recibir hormonas de la felicidad y te sientes bien, mejor persona, y ¡satisfecho! Los psicólogos le llamamos “refuerzo positivo”, es decir, recibir recompensa por algo bien hecho.

By Elisabeth López.

Fuentes:

Fotografía:

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